Era infinito nuestro amor entonces,
mas nuestro orgullo casi lo igualaba,
ni ella cedió, ni yo cedí ... rompimos
sin quejas, sin palabras, sin reproches.
Me disfrasé de burla y de ironía
Ella se puso del desdén la máscara
despues nos separamos: yo riendo,
ella sin dirigirme la mirada.
Luego a solas, dejamos las caretas
entonces se deshizo en lagrimas
Entonces yo me desgarré la herida..
y era mortal la herida de mi alma.
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